largo metraje [o de la perpendicular mirada canina el día antes de mañana]


guardemos el dualismo
de estos años temporales
en el ciprés sombrío
que se planta en los jardines siderales
de los nunca-todavía

guardemos las estrellas
más azules en capullos minerales
y que el mundo se sublime
cada tarde bajo los pies
de nuestras nueve vidas

little monkey

Otros tiempos. La primera de las juventudes. Mi mejor amigo era pequeño pero optimista. Él y yo íbamos a jugar a hacer reir al mundo entero con pocas armas: una cámara de fotos desfasada y sonrisas frescas del mar. Agua evaporada que ha dejado campos de sal en los que no llega a brotar nada. Como si los años se hubiesen resumido en unas horas, como si ayer corriéramos juntos. Ah, que viva es la imagen y que vivas las sensaciones al ver esta fotografía. ¿Qué más hay aquí dentro?..

metapoema radical

Soy el primero: sabéis quien soy, deseando zambullirme... y desaparecer
arrimado a un esperpéntico despojo de saco de palabras en busca de su rima
perdida en una metáfora de anforados pasados
creo vencer el miedo y escribo
escribo para que nadie se olvide del recuerdo que se filtra en el cemento
para recordar la piel de las palabras
y la sangre que mana de cada letra
para nada por nada por mí y por todos mis compañeros
y por mí el primero
el eco de mi cara en el espejo de agua de un narciso
convaleciente ciego y viejo
es mi voz la que dicta
mientras sigue brotando sangre de las palabras encendidas
en tu diáspora grana
a ver si me acuerdo de enlazar sentidos radiactivos
porque tú sabes que siempre te recordaré por lo que nunca me dijiste
aquello a lo que no te atreves por miedo de mi miedo
cleptopoeta de palabras sin aliento
aferrado a la voluntad de la piedra y al calor del acero
aderezado todo de risas infantiles jajajajaja aun cuando el corazón es viejo
será mi cuerpo más de palabras que de agua
cuerpoema de cuerpo a cuerpo de palabras sudadas
¡invéntame de nuevo en el fluir de la tinta
que me derramo y no adivino el cauce!
¡hay horas radicales desnudas de blanca novia esperando tu pene de seis colores!
arco iris amantísimo que se contrae y se expande hasta más allá de lo conocido
como una gran manta marina que vuela en el agua del aire
para nada por nada por mí y por todos mis compañeros
y por mí el primero
el eco de mi cara en el espejo de agua de un narciso
convaleciente y ciego
es mi mano la que dicta
toca desata y mata
mientras la cuerda del deseo se tensa en dirección norte
los árboles y los sueños se alinean
en voltáicas formaciones que recuerdan destellos de lirismo
y a seis duendes que buscan el final de lo cierto.

*Publicada para la Vigilia Poética 2008, el 20 de junio, en el centro de Poesía José Hierro, en Getafe (Madrid).

infierno con asas

Miedo y más miedo. A abrir y no saber cerrar. A que pese demasiado. A que me resgistre quien no quiero. Mis propias pertenencias son mis enemigas, espejo de mis vivencias, despertador de mis sueños más escapistas. La entierro o cargo con ella. Pero si camino con este lastre, un día me vencerá la curiosidad de saberlo todo, quién fui, qué me pasó. ¿Y si sólo encuentro decepción? ¿Y si no encuentro nada? O si lo encuentro todo... a lo mejor ese encontronazo con el pasado sólo me provoca una nueva pérdida de memoria... Tiro de la cremallera, guardo mi nariz sin mirar y vuelvo a cerrar la bolsa rápidamente. Me siento muy débil sin mi pecera y sin mi nariz, respiro entrecortadamente. La gente me mira, no logro pasar desapercibido en mi huida de la ciudad. Aunque no sepa lo que hay dentro creo que debo cargar con ello. Alguien me habla, me increpa, no, no tengo documentación... dios mío. Grito, busco mi nariz y mi pecera, pánico, la bolsa está abierta de par en par. Unos brazos intentan agarrarme, no sé si vienen del exterior o de un sitio peor. Me tiro o caigo dentro de mi bolsa de viaje. Ojos cerrados. ¡Qué he hecho! Nado entre objetos y voces, cuerpos que me gritan, que me sepultan. Otros me piden ayuda. Buceo y me voy hundiendo sin dejar de apretar los párpados. Me tapo las orejas con las manos. Estoy perdido. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH

veinte jota

Pinchad sobre el que más os guste, el cartel oficial* para la Vigilia Poética del centro de poesía José Hierro... ...o en este otro,
en el que se especifica la hora de nuestra actuación:

Pues sí, es cierto:
este viernes 20 de junio el colectivo cuartoINcierto estará en la vigilia poética del Centro de Poesía José Hierro, en la calle José Hierro 7, en Getafe (Madrid). Allí las palabras olvidadas de las calles serán recogidas y transplantadas y que brote lo que nuestra naturaleza quiera. Estáis tod@s invitad@s.
Si vais en coche o avioneta, buscad la dirección en el callejero de las páginas amarillas, y si tenéis alma de topo, coged el metro hasta la estación de Conservatorio, en la red de Metrosur, a pocos pasos del edificio.
* Y por favor, leed con atención la programación: no sólo estará Luis Emilio Batallán, y Jesús Urceloy, y Pepe Viyuela, y nuestro humilde colectivo... sino que además ¡habrá una paella para 200 personas! ¡No seáis tímidos, comed, rebañad hasta el aarroz más pegado! Es un viejo truco, cuando hayais acabado, os lloverán canciones y versos que por mucho que no agraden a vuestro paladar, vuestras tripas pesarán tanto que no podréis marchar.

permanecer en lo leve

















desde hace dos años sólo espero cosas pequeñas,
emocionantes momentos pequeños


siento fascinación por lo leve, lo ligero, lo que parece que no pesa,
lo fugaz, lo efímero,
por las cosas livianas y sencillas
pero al mismo tiempo les pido que se queden, que permanezcan


esa es la pelea que tengo con ángeles
y constantemente quiero reinventar
a esa que va de paso y a la que saca las uñas con tal de quedarse
en alguna parte, en alguien

interior a la vista

Considero mis tripas como algo muy íntimo, muy privado. Tanto tantísimo que a ratos olvido lo que llevo dentro. Una máquina compleja, repleta de micropoemas que ocultos bajo la tapadera de mi mirada perdida, mi caminar abatido y mi avergonzada nariz de payaso pecero, una máquina de enrevesados sistemas que sin embargo, dan como resultado la más absoluta nada en cuanto una pequeña pieza se desplaza de su sitio. Por eso hoy más que nunca, me quedo sin habla cuando me agitan, desfallezco en cuanto recibo un primer golpe. Es muy complicado, hasta para mí, que de tanto encerrar lo que llevo dentro no sé cómo abrir la llave de la memoria sin hacerme daño, sin estropearme. Ay, cómo me cansan las calles, ay cómo me cuesta esconderme, ay. Quiero convertirme en una sombra de nadie, en un reflejo sin origen real. Observar sin llamar la atención y que me dejen en paz. Pero no sé cómo hacerlo. No sé cómo, tan roto y estropeado estoy. Sin energía, agotado y mal tratado, pues quisieron saberlo todo de mí y me arrojaron tras ver que me había vuelto inútil. Ay, qué frío hace.

alma marea (veo un señor con sombrero)

amanecer de junio
lunes sin brazos ni piernas
mi alma se balancea suavemente
las paredes de mi habitación se ondulan
como si el viento fuera tan fuerte
qué alucinación más extraña
paredes débiles que se agitan como banderas al viento
no hay ruido de tempestad
dentro de solitario acuario
navego en calma
voces a lo lejos
puede que me estén echando de aquí
pero mi cristal no se quiebra
y mi alma balancín no se marea

reflejos


la infancia es un televisor viejo
un cambio constante de andenes antíguos
en la búsqueda de texturas nuevas
siempre queriendo escapar hacia el destino
del que al llegar querré huir.

cuatro caminos


un trozo de espejo
dos trozos de espejo
tres trozos de espejo
todos los fragmentos del espejo
unas cejas

suben
bajan
se arrugan
se enfadan
se detestan

levántate y vete
dicen que todos los viejos si son buenos van al centro

yo me gané el derecho a mirar tus tetas azules
desde que sacaste del bolso mi teléfono móvil

un trozo de espejo
dos trozos de espejo...

humo



se ha disparado la venta de humo

oficina sin timbre

Pierdo la vida, nada de ganármela. Mi oficina son las calles y mi máquina de escribir es el montón de desechos que las personas arrojan diariamente en cada esquina, con sus brazos y sus bocas. Perdidas y huérfanas de dueño, poco antes de morir se hacen libres, cobran una libertad infinita que les hace brillar a escondidas de sus ignorantes progenitores. En ese momento salgo de mi pecera, les atraigo con el brillo de mi nariz y con el filo de mi rabia las arranco para siempre en ese estado de último éxtasis premortem. Y las hago mías. Y después del mundo entero. Las calles me hablan, tanto a veces que me dejan sordo y me hundo en mi pecera sin resolución.