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poema de las horas radicales III

mis legañas se han convertido en caballos de mar
tambien en memoria de mini minutos con sabor a humor de pez
ojos de cristal bañados en carreteras azules
y extrarradios embebidos por la luz de nuevo día en total estado de sitio
balbuceo gestos, sorbo el aire, ando de puntillas,
amanece como si nunca antes hubiera amanecido
tacto de enredaderas mutantes alcanzan el ojo del perro andaluz
y entonces sé que soy esto: mutación cardiaca y previsión del raciocinio
me abrazo a un mendigo que golpea su sombra
para así convertirme en el abrigo de un loco
que no tiene nombre, que no tiene ropa
mosca que flota en plato de fideos amarillos
desde el tiempo en que supuse ser más de lo que soy
verde lamento cotidiano
y supusión perenne de mi yo arropado por vocales, consonantes y palabras.

peinetaparaiso

Un regimiento de peinetas pueblan el paseo
como radios recogen el silencio de la madruga
y se cobijan al amparo de la mantilla
peinate paraíso
redentora.

skypaper

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pop pop pop... explosivo bocadillo de cúmulos pop cornn .

on the road

viento incierto que empujas a transitar por carreteras sin nombre, llenas de relámpagos luminosos que alumbran el alquitrán. el nido donde yace un tatuaje de piel de cebra. burbujas de gasolio amantes del humo. arden gráficos typewriter sobre el terreno de nuestros pasos. parate. mira bajo los pies del tiempo...

foto archivo niñapájaro © 2005

new poem de las horas radicales

por capricho, contra el cielo y contra el olvido
del papel naciendo un sentimiento que traspasa el verde como un pájaro
fabricado de tormenta de burbujas, espuma y plumas unidas por el azar
y por la eufórica circunstancia de la palabra olvidada en el suelo
de baldosas multicolores caídas de los árboles
como incipientes recuerdos absorbidos por un deseo convergente
silba burbujas-mercurio en un paso de cebra
por el que a diario transitan niños, peces, payasos con pan y sin dientes
vemos lo que no ven, no ven que les vemos, despacio, sin interferir casi en el cuento
sin acercarnos lo suficiente como para empaparnos de silencio
en nuestras bocas el vaho delata el alzamiento
y como el pan de cada día reviven las palabras sin sus letras
atrincherados nenúfares que nadan en lo incierto del agua
de los charcos del olvido, de la espuma de tu baño
del reflujo transparente de las piernas sumergidas en el ansia
mi sed se ensucia con tus limpias palabras
mientras la orilla se cae por la ventana...
descalzos dentro de nuestros zapatos
colgamos la sábana en el tendedero de la casa salvada del incendio