después del viento y del agua

Hasta el final. Que nadie pueda decir: no lo intentaste. Resistir y luchar hasta que me rompa en mil pedazos. Esas frases sonaban con mi voz muy lejos mucho tiempo atrás. Estoy cerca de la calle Pez, llamo a la dirección escrita con bolígrafo verde. Nadie responde. Me doy la vuelta y camino. Para qué investigar. Empieza a llover, me da igual porque dentro de mi pecera no me mojo. Un paraguas roto en el suelo. Se parece al que yo usaba hasta que se me rompió.

skypaper

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pop pop pop... explosivo bocadillo de cúmulos pop cornn .

¿qué es lo no tangible?



el recuerdo
de tus poros
impregnados
en mis manos
es un crimen
de nostalgia pura

intrusión
de ensimismados
mirlos

el detonante
interno/externo
para acordarme
del deseo dilatado
de tus músculos
y de tu centro

un haz azul
de glicerina
abriendo brechas

podría usar
este jardín
que llevo dentro
y convertirte
nuevamente
en madreselva

el reflejo
intestinal
del ansia

y el compás
de los gemidos
que se cuecen

si te acercas
verás tu imagen
temblorosa
en el Cristal
de las Delicias


“Flor intestinal”, ilustración por Olvido Pan © 2007

tras de mí arrojo pedazos de comida al suelo. prefiero morir de hambre si así eres capaz de encontrar el camino hacia mi boca


lentamente
levanto mis brazos
me yergo depués de miles de años de camino a cuatro patas
inspiro, espiro
intento alcanzar tu cráneo
con los dedos,
ancestrales pezuñas que te peinan los labios.
las mandíbulas aflojan los músculos de la supervivencia
inspiro, espiro
muerdo tu cuello
acostumbrada como estoy a arrancar con los dientes los frutos de los árboles
el espacio cada vez es mayor alrededor de nuestros cerebros
creo que debería ponerte nombre
o quizá el beso haya durado demasiado

burbuja de cristal robada un rato

Hace un par de noches, no sé deciros exactamente cuándo, caminaba despacio buscando un lugar seguro donde pasar el tiempo sin preocuparme por nada. De pronto alguien me hizo perder el equilibrio y me estampé con el suelo. No me hice daño, no me corté, pero mi pecera estaba rota. Lloré hasta que pensé en que mis lágrimas no pegarían los pedazos. Me encontraba mal, no podía respirar bien, fuera el aire era diferente. Muy asustado, corrí sin saber qué hacer, desprotegido. Sin ninguna idea de qué hacer. No quería sentir en la cara el mismo aire que respiraban el resto de miradas odiosas que superpoblaban los alrededores. ¿Por qué llevas una nariz de payaso si no nos haces reir? No, no quiero contestarles más, ¡necesito mi pecera, necesito mi pecera! Pero no crecen en las esquinas, y la mía estaba rota varias calles y plazas atrás. La desesperación duró interminables minutos hasta que me desperté dentro de mi pecera. Era de noche y a mi lado un cuaderno con notas y varias polaroids esparcidas por no haberlas sujetado bien. Cuando empecé a quedarme dormido no había notado el viento dentro de mi escudo de cristal. No sabía de quién era el cuaderno. Estaba en blanco, ni una sola anotación a primera vista. Y las fotos, eran de mi cámara, ¡pero salvo dos de ellas el resto no las había hecho yo! Mientras dormía, alguien había cogido mi cámara, me había quitado mi escafandra y me había fotografiado desde varios ángulos, de lejos y de más cerca. ¡Desprotegido, sin mi valiosa pecera! Me di cuenta de que en unas estaba el cuaderno y en otras no. Volví a revisarlo más concienzudamente. Ahora sí, vi algo. Una dirección escrita con bolígrafo verde.

tic-tac

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mientras nacen pájaros en los pasos de cebra

ignoro lo que está por pasar dentro de una hora

tiempo para re-nacer-nos

otras alas nuevas para espíritus funámbulos soñando con pisar el suelo

y volver a tocar

fantaseamos con la posibilidad de aterrizajes fortuitos

nos damos la mano para ensayar la caída juntos

y abrir otra grieta desde la que vigilar lo oscuro

sigues sobre el cable, suspendido, con el miedo del valiente

y yo te hago fotos desde el último paso de cebra agrietado por el ansia


fotos archivo Vera green © 2008

ataque (proyección stendhaliana)





una mácula de sangre que son muchas
en el roto rostro de un escaparate
el clímax de un deseo reprimido
por gigantes de hormigón y acero
alguien quiere intimidar el cielo y ser un rascacielos
con el ímpetu fatal de un dinosaurio
alguien que después de liberarse
repta ágil cual cilindro y se desplaza
ahora huyendo de aullidos programados
humeantes chimeneas son la boca y las narices
sofocadas por velocidad y movimientos
hay un reloj que se desquicia adentro
como el injerto de un diabólico robot manipulado
la adrenalina que habrá de hacerse óxido ahora es hircismo
alejarse y escapar como parte del sistema
para cumplir y perpetrar (¡dios, el sol no entiende!)
y luego celebrar lamiéndose las manos
buscando el mal olor de un subterráneo...

fui yo y era de noche, no hay mucho por decir
así que entonces eso, excitación de cables y de andenes
quería hacer rosarios con sus blandas tripas
y bañarla con orines mientras fantaseaba ardiente
yo fui y era más de noche, también era el momento
yo hice la grandiosa gracia por mandato diluviano
yo le mordí la nariz a un maniquí
y cercené sus pechos mientras tú dormías



foto archivo personal © 2006

llave de cabeza de mujer

Ruido metálico. No son monedas. Es una llave de pensamientos, desconozco si cierra o si abre. ¿Fue de un amante? ¿Del amor de mi vida? ¿Está viva o yace con el cabello suelto? No hay nadie a mi alrededor a quien preguntar. Creo que se me ha caido a mí, o no. Puede que se resbalara del bolsillo de alguien que, como yo, la encontró en el suelo. ¿Y si la dueña original hubiese vivido hace 30 años? ¿Pude conocerla? Ni siquiera sé que edad tengo. Si la mido en base a mis experiencias, tan solo soy un chiquillo. ¿Hola? Estoy yo y nadie más. Reviso rincones, no hay más objetos femeninos. Juego con la horquilla entre mis dedos. Doing. Doing. La voy a estropear. La miro, la remiro, la observo durante horas. ¿No tengo otra cosa que hacer? No me dice nada, la hablo pero no me contesta. La uso para tratar de abrir alguna parcela de mi cabezón. Fuerzo las cerraduras. No, no es mía, no me dice nada. La tiro por la ventana, gritando: ¡busca a tu dueña! Me pongo más triste. Aunque no sea mía, la he tratado mal. Salgo a la calle, pero ya no está.

manoseando conceptos


on the road

viento incierto que empujas a transitar por carreteras sin nombre, llenas de relámpagos luminosos que alumbran el alquitrán. el nido donde yace un tatuaje de piel de cebra. burbujas de gasolio amantes del humo. arden gráficos typewriter sobre el terreno de nuestros pasos. parate. mira bajo los pies del tiempo...

foto archivo niñapájaro © 2005

ciao


Los ángeles de bombillas amputan las piernas del otoño.
Donde yo estuve no había piel ni sangre de tus rodillas.
De las venas y botellas venecianas a los intestinos romanos
habla mi cuerpo tendido en el suelo del arsenal del arte:
“I will die”
Es mi sonrisa sólo una cámara fotográfica y un cuaderno.
Diciembre son días de la semana y relojes de móviles.
El frío no entiende de paralelos ni de franjas horarias.
Las hojas siguen cayendo mientras alguien pela una naranja.
Una luz intermitente me viola desde la caja de los juguetes.
Sé que dentro de treinta días vas a volver a morirte en la cama
(a través de las ventanas cubiertas de pañales llamarás a tu madre).

el mono descarado

Ahora no hablo como antes. Quedé mudo durante un tiempo cuando encontré a mi amigo, mi compañero de travesías alegres. Boca abajo, muerto, verdaderamente muerto. Me di cuenta cuando le di la vuelta y casi no reconozco su rostro desfigurado. Le habían robado el alma y sus ojos estaban vacíos de recuerdos... Me cuesta ordenar las palabras una detrás de otra. Escribir con imágenes tal vez sea la única manera de no olvidar, de luchar por recuperar el habla, de extrovertirme de la pecera.

los inicios...