la loba




Habito en un pantano
soy orgánica y corrupta
en mi dieta de recuerdos
no hay más sitio

Macero en el óxido
duermo en la copa de tres árboles
camino en caligrafía
prefabricada

En espiral mi retina
es azul hipnótico
mi cuerpo entero
flota para salvarte la vida

Mis caderas lunáticas
admiten vestirte salvaje
y subrayar la fealdad
con polvo de tiza antigua

Soy un animal más 
crucificado bajo la ducha blanca
que elige el invierno para morder
y despedaza la luz al despertar

Soy un animal más
de andares traumáticos.

Tengo un precio.

tenedor de nada

Era mi alimento, mi necesidad más antígua primitiva y olvidada. En una bolsa amarillenta tenía un tenedor sin restos de comida, las hormigas del tiempo lo habían dejado todo muy limpio. Pero anteriormente una mano amiga había compartido almuerzos en África con ese tenedor. Mi boca había sonreido, sus manos se habían portado bien con las mías... hasta había sujetado mi cámara polaroid cuando yo no daba abasto. Pero no sé por qué, su voz y su rostro se perdían en la distancia de los senderos abruptos de mi alma. ¡Payaso Pez, maldita sea, conecta, une cabos, junta imágenes con sentido de una vez! ¿Seré capaz? Me duelen los ojos, respiro mal, mi pecera se empaña... no, son lágrimas, y no sé por qué.

mi corazón hace clip

Al leerlo, sentí como si mi corazón se hubiera caído al suelo y no parase de hacer clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip clip... ¡Pero si había olvidado mi nombre! ¿Quién lo sabía y de qué mundo había vuelto para recordármelo?

flores viendo pasar gente

Encerradas como yo, me decían adiós a través de los barrotes. Bueno, tampcoo es eso exactamente, porque ellas estuvieron encerradas desde siempre, atrapadas en una maceta. No pudieron elegir y ahora les da igual estar en la ventana de una prisoón. Una jaula dentro de otra jaula mayor, pero con la pequeña tenían de sobra. Les dije adiós, e imaginé sus voces, o las ió realmente, no sé. O me estoy volviendo loco, o al tener cada vez menos contacto con la gente empiezo a entender al resto de seres vivos. Gracias a ellas sonreí un par de veces en la cárcel. No estoy seguro de quién me las puso ahí. digo me, porque en un papel, en tinta verde, ponía mi nombre.

paso perdido

Recuperar los pasos perdidos no es, nunca lo fue, tarea fácil. Senderos borrados por el tiempo y huellas que parecen las de un niño saltando a la pata coja, no tienen mucho sentido. Es hora de renovar el calzado, y el camino.
pacífico


no volvimos a encontrarnos

él era un hombre bueno

el viento del Pacífico mecía nuestra hamaca

allí vivimos siempre en verano, en aquel trópico donde siempre era verano

y teníamos tanta sed...

escúchame en off, para siempre


hablaré de evadir la expectativa
de situarme en el centro del vacío a respirar un poco
de esperar a que el tesoro de tu piel
se descubra dócilmente ante mis ojos

hablaré con los reflejos de una grata pesadilla
cuando me harte de planearlo todo
cuando no estés y queden rotas porcelanas
muebles en desuso y agujeros en el cuerpo

podría hablar toda la vida y diluirla
en el instante en que enmudezca tras no verte
hay tanto para dar que nunca alcanza
hay tanto qué temer que el tiempo es un demonio


pez plancha

Vivo en la calle de los recuerdos olvidados. Me emborracho hasta que mi cerebro se apaga, así soy feliz. O lo era, ya no lo sé. Mi aspecto es entre cómico y triste, con mi pecera en la cabeza me siento libre de los demás. Parezco un loco, así me siento bien. ¿Y por qué sacas fotos de lo que te rodea? De lo que me rodea, sí... también de lo que rodeaba, o me recuerda a mi pasado... aunque con esas los ojos me duelen y algunas las rompo... También tengo fotos antíguas... No sé por qué lo hago, es un tic del pasado. Supongo que me niego a hacerlo en el fondo de mi pecera. A olvidar. Creo que no te entiendo del todo, me dice. No te preocupes, ni los poetas me entienden. Por eso estoy encerrado aquí. Aunque las calles eran una cárcel, esta habitación es mucho más pequeña. Me gustaría escapar. Siempre andas escapando de algo... Me temo que sí. Pero también tengo cosas que hacer, en otra parte, hay algo que debo investigar... estoy cambiando. Además, cuando los policías me cogieron, dejé muchas cosas a medias. ¿Como por ejemplo? No guardé la tabla de planchar. Estás de broma, Payaso... ¿Me dijiste que puedo llamarte así, verdad? No, y sí. Pero dejemos de hablar. Estoy en esta celda hablando solo, no debería perder el tiempo inventándome personajes imaginarios... Me falta el aire... Payaso, aunque intentes evadirte y huir de todo y de todos, acabarás encontrando respuestas, aunque no quieras, lo harás, siempre ha sido así, está en tu naturaleza. Vaya, de repente te has vuelto locuaz, invento mío. Ahora sí que es momento de parar esta conversación, y salir de aquí.

dos de copas

¿Y esas fotos? me preguntó todavía con sueño. Son cosas muy antiguas. Sí, ya, conozco ese tipo de fotos, me respondió sin saber si se refería al formato o a lo que se mostraba en ellas. Yo sólo tengo una foto de la que fue mi novia hasta el segundo año en prisión, cuando se dio cuenta de que no merecía la pena esperarme. Me la enseñó, no era muy guapa. ¿Y esa de ese par de copas? ¿El recuerdo de una fiesta con alguien especial? Sus preguntas me incomodaban, así no podía ordenar mis recuerdos tranquilo. Sí y no, no y sí. Fue la inaguración de un bar, creo. Pero no era una fiesta, sino más bien una reunión entre un par de amigos. No hubo clientes, no avisamos a nadie. simplemente, acabamos de poner el tejado y lo celebramos. No era mi novia, no. Ella también me dejó, el primer año que estuve fuera de España. Pero no la culpo, las comunicaciones por entonces eran aún más difíciles que ahora, y nunca sabía si estaba vivo o muerto, si la quería o si estaba pensando en olvidarla. No la culpo. ¿Y dónde estuviste? No puedo decirte con exactitud, no me acuerdo. Mi compañero dejó de hacer preguntas, pensó que mi falta de memoria era una excusa para que dejáramos de hablar. Pero tras una pausa, yo seguí hablando. Era un buen amigo. Me dijo que, como tenía que volver antes que yo, intentaría convencerla para que ella viniese. Había bebido, pero sé que hablaba en serio. ¿ Volvió? No, no pudo, le mataron. Lo siento amigo. ¿Y ella? No lo sé. ¿No volviste a buscarla, cuando volviste? No lo sé, no me acuerdo. Mi compañero de celda me empezó a mirar entre exrañado y curioso. No sabía si hablaba con un loco, un enfermo, o con alguien que lo ha perdido todo, hasta la memoria.

de gorra me la encontré

En unos escalones del patio de la prisión, me encontré una gorra familiar. No tenía nombre, pero olía al sudor de un conocido. Si fuese un perro lo tendría más fácil. Pero algún resorte de mi mente provocó un chisporroteo palpitante de sensaciones. No era de nadie preso, ya no. Había huido hace tiempo. Un superviviente, ¿una esperanza? Por ahora no me quito la pecera, pero recojo la prenda y la guardo en un bolsillo. Tráeme suerte, hazme recordar... ¿Puedo encontrar a tu dueño? ¿Dónde te he visto antes? Si no me doliese tanto la cabeza...

al revés me sienta mejor

Todos creen que soy un payaso, pues me tiro de la silla y ruedo, y brinco, y me tropiezo y me hago daño contra un árbol, y un niño ríe. Pero millones lloran, no es justo, así que me vuelvo loco y creo que lo más fácil es hacer que todos lloren en vez de intentar todo lo contrario. Me lanzo contra el niño que reía e intento arrancarle la cabeza, veo su cabeza horrorizada al otro lado del cristal. Me despierto, me he hecho sangre al caerme, y unas finas grietas surcan mi mirada. Boca abajo y contra un árbol, y un policía se me acerca, y le digo, ¿sabes que yo fui una vez policía? Pero el mundo al revés funciona mejor. No me oye, mi voz le llega distorsionada. Lloro. Me cuesta respirar. ¡Déjeme! Así estoy mejor.













El día entró por los huesos antes de lo previsto, evidente luz que mutila los deseos
Lomos extendidos bajo el edredón después del vino y las cerezas, estaba el mío sin el tuyo
Parecían alas abandonadas por capricho, un hueco tibio de ave en la almohada
Algunos zorros venía hambrientos a pedir a la puerta, saben del abandono en Babel
Justo cuando al seudo-francesa cambia la historia me despierto y el bicho está en tu lugar
A veces es mejor mantener la distancia adecuada y al rehén en la cuerda floja
Reventamos los idiomas para acabar con las puntas de los dedos empapadas en té y aceite
Otra ristra de emociones en serie, una prueba de amor hombre transfigurado en pájaro
No debí dejare jugar con mi falda
Era un sueño, ahora es realidad
Gritar es lo que me queda, buscar en la carroña, de cara al cielo donde anidan los cuervos
Rezos, hechizos, encantamientos, todos actos inexplicables, te hago trozos
Obras y poemas de origen dudoso con trazo de plumas negras.

asiento asentado

Tenía poco, había que aprovecharlo todo. Hacer agradable la escasez, mezclar para crear. ¿Era un sueño? Ahora lo parece, ahora que estoy despierto en el otro lado. Con vuestro permiso, voy a cerrar los ojos.